sábado, 9 de mayo de 2015

Adios Tecnológico.




A través de una de las puertas pude mirar hacia la tribuna de preferente totalmente llena, pintada de albiazul y ondeando banderas con una M enorme. Escuché por primera vez en carne propia el murmullo de la gente que hasta entonces sólo conocía en la televisión, los videojuegos o en las imitaciones que con la garganta hacía mi primo Miguel cuando anotaba un gol en el sótano de su casa.

Sentado entre mi padre y su amigo “El Tati”, por fin dejé de hacerles preguntas infantiles y les permití platicar a gusto pues yo ya estaba perdido en el rectángulo verde todavía vacío.

Sonó el himno del Monterrey, saltó “La Pandilla” a la cancha, reconocí al “Tato” Noriega, a Sergio Verdirame y a “La Bomba” Ruíz Díaz. Me invadió una emoción inmensa que recorrió mi pecho hasta llegar a mis piernas provocándome mariposas en el estómago y  me puse de píe como si se tratara de honores a la bandera en una asamblea de lunes. Hasta hoy me es imposible escuchar el himno sin recordar ese momento y percibir en mi cuerpo vestigios de aquella sensación.

Tenía 9 años, era el 10 de mayo de 1995, partido de Repechaje contra los ya desaparecidos Tecos de la UAG. Apenas comenzaba a gustarme el fútbol y era tan nuevo que me reí fuertemente cuando escuché que un jugador de Tecos se llamaba Hugo Aparecido hasta provocar un “Ya m’ijito” de mi padre, me sorprendí con la existencia de los “recoge balones” y con el hecho, muy obvio por cierto, de que el narrador sólo se escuchaba en la tele.

“El Vaquero” Jauregui fue el encargado de abrir el marcador y de mi primer grito de gol en el Tecnológico que, dicho sea de paso, me raspó la garganta, costumbre poco sana que sigo manteniendo. David Patiño lo sentenció: 2-0 ganó el Monterrey.

Al salir del estadio me compraron mi primera camisa Rayada, era pirata (muy pirata) pero tenía el 17 en la espalda, el del “Tato”. Tenía menos de dos años de vivir en Monterrey, poco más de 6 meses de gusto por el fútbol pero ya era oficialmente Rayado, nada podía cambiarlo.

Yo quería volver cada quince días porque en ningún lugar podía repetir esa sensación con tal intensidad pero mi padre no es Rayado ni asiduo a los estadios, sin embargo, en los años siguientes haría el sacrificio de llevarme de vez en cuando al Estadio Tecnológico a ver, seamos honestos, partidos muy malos y casi siempre con resultado adverso. Estamos hablando del Monterrey de la segunda parte de los 90.

La última vez que mi padre me llevó al estadio fue el 9 de mayo de 1999, cuando "El Abuelo" Cruz y "El Alvin" Pérez nos mantuvieron en primera división, quizá el único momento importante que le tocó vivir conmigo en el Tec, Después de ahí, ya no tuvo que sacrificarse pues yo ya era un adolescente.

A partir de los 15 comencé a asistir por mi cuenta. Siempre en la tribuna de preferente o general y únicamente cuando conseguía boleto pues no tuve mi primer abono hasta que fui adulto.

Nos sentábamos en tablas astilladas y acudíamos a baños dignos de una cárcel y con olor a gasolinera, separados de la cancha por una pista de atletismo y a veces viendo a los jugadores mover el balón sobre líneas de fútbol americano pintadas por algún partido de “Los Borregos” de días anteriores.

Sin embargo, para mí siempre fue un estadio maravilloso por la vista al cerro de la silla, por los mejores choripanes de la ciudad, por las columnas con enredaderas detrás de la portería, por los vendedores de cada semana, “El güero”, “El papas-cigarros” o por celebres personajes como “El Lavolpe” o “El Fuck You”, por los gritos, chistes y cánticos de la gente, por las porras y las competencias de porras contra los de numerado y sobre todo por la herradura, esa en la que vi gritar a Guillermo Franco, Humberto Suazo, Aldo Denigris, Walter Erviti y Jesús Arellano, por mencionar a algunos.

En ese recinto tan criticado por su mal estado, viví todo tipo de emociones como el gol del “Alvin” Pérez, la dolorosa final contra Pumas, el clásico de vuelta por la semifinal del Clausura 2003,  el 7-1 a Veracruz, el gol de Denigris al América, la voltereta en la final contra Cruz Azul en la que me tuvieron que calmar entre varias personas porque estaba temblando y gritando “No es cierto” pues no podía decir la palabra gol, el clásico de copa de 2013 y un montón de momentos importantes en la historia del club.

Pero para mí el Estadio Tecnológico siempre significará esa sensación que me invadió al mirar por el umbral a una grada totalmente pintada de azul y blanco, un sentido de pertenencia, es cierto, totalmente irracional, pero que desde aquel día jamás se fue.

Hoy 9 de mayo también, no sabemos si será el último partido en el Estadio Tecnológico pero pase lo que pase: Gracias Tec.









miércoles, 22 de abril de 2015

El chilango y los rancheritos.





"Pinches rancheritos"  fue la manera en que Cuauhtémoc Blanco se refirió a la afición de Monterrey antes de un partido contra los Tigres. Ese sábado les anotó y celebró burlonamente, como era su costumbre. 

Semanas más tarde, la selección jugaría en el volcán un partido molero más contra uno de los "clásicos rivales" para amistosos: el trabuco de Ecuador.

Yo, con 13 años, junté dinero para ir al estadio universitario para ver por primera vez a la selección mexicana en vivo por lo que, aunque fuese un partido más, para mí era y sigue siendo una fecha relevante: 14 de mayo de 1999.

El estadio estaba completamente lleno, en su mayoría de camisetas verdes y alguno que otro necio con camisa de los tigres. Se coreaban porras de México e incluso salió la mascota de los felinos vistiendo la camiseta de la selección y una ridícula peluca simulando el peinado de Luis Hernández.

La mascota de los Tigres se acercó hacia nosotros y yo desde la cuarta fila, por razones rayadas, le pinté un dedo y ésta sorprendentemente contestó regresándome el saludo sin que los demás entendieran por qué un mono de peluche insultaba a nuestra zona, así que comenzaron a gritarle: "Chingue su madre el tigre" por un lapso breve; sonriendo por mi "logro" confirmé que ni la selección nos hace olvidar que somos regiomontanos y más tarde, dicho aspecto quedaría acentuado.

Saltaron los equipos a la cancha y todo parecía normal hasta que el sonido local anunció las alineaciones. Después de la mención a Cuauhtémoc Blanco vino un ensordecedor abucheo.

Creí que sería sólo la bienvenida pero durante los 90 infumables minutos de aquel 0-0, cada que el de Tlatilco tenía la pelota, el estadio se unía para abuchearlo e insultarlo. Monterrey no quería al Cuau.

Yo no compartí el abucheo pero, sin justificarlo, más o menos entendí y entiendo. ¿Cómo habría recibido el Azteca a Denigris o a Arellano para un amistoso irrelevante si éstos hubieran insultado a los chilangos semanas antes del encuentro?

Pero el jorobado tenía una fuerte pasión por la camiseta verde y un carácter inigualable. Dos años después, haciendo dos goles y una asistencia para el 3-0 a Honduras que nos calificaba al mundial, puso a todos a los regiomontanos a celebrar en la macroplaza con tal intensidad que los policías nos exigieron calma sólo para recibir nuestro cántico: “Los polis son de Honduras” y corretearnos un par de metros.

No triunfó en Europa, no ganó un mundial y, quizá por la época, no recibió ofertas de equipos de ligas competitivas. Sólo ganó un título de liga en México y tiene un palmarés más bien discreto. Su físico no es el más privilegiado y desde hace mucho tiempo que dejó de ser veloz. Incluso su forma de tocar la pelota era muy peculiar pero sumamente efectiva, baste ver el gol con el que elimina a Estados Unidos en la semifinal de la Confederaciones del 99 o el quinto gol a Brasil en la final del mismo torneo. 

Me atrevo a decir que más por su incuestionable talento, Cuauhtémoc logró ser ídolo por su personalidad que lo animaba a hacer jugadas diferentes, a encarar al rival, a retarlo, a hacer la jugada más complicada pero sobre todo: a sacar la cara en los momentos complicados. 

Le daba arrimones a Landon Donovan en pleno mundial, retaba a un gigantesco David Suazo sin intimidarse, le celebraba en la cara a Lavolpe, a Félix Fernández, le hizo la burlona Cuautemiña a los coreanos, italianos y alemanes (que lo bajaron a patadas), retó a la afición colombiana antes de un partido en Cali, les anotó tres goles y lo despidieron entre aplausos, bajaba balones con las nalgas, daba pases con la joroba, tenía una celebración característica (inspirada en Kiko del Atlético de Madrid, según sus propias palabras), hizo un gol rarísimo lleno de carácter a Bélgica en un mundial y, jamás olvidarlo: tuvo la capacidad de llevarnos a los mundiales de 2002 y 2010. 

Blanco fue el ídolo surgido de barrio que jamás disimuló su personalidad. Nunca se sintió menos que ningún jugador que valiera millones de dólares. Aún perdiendo sacaba el carácter y te hacía sentir orgulloso. Representaba a México no sólo con la camiseta sino con su irreverente forma de ser. Eso hizo que la gente lo quiera más que a jugadores que fueron incluso mejores o más trascendentes que él como Márquez y Hugo Sánchez. 

Más de 15 años después, el 23 de agosto de 2014 volví a ver a Cuauhtémoc Blanco en vivo, ahora en el estadio Tecnológico para el partido Monterrey-Puebla. Ya muy disminuido y sin destacar en el juego, tuvo sin embargo la capacidad de hacerse notar. En un hecho sin precedentes, al salir de cambio en el minuto 73, la afición le aplaudió a un jugador que jamás había vestido la camiseta local, algunos hasta lo hicimos de píe y él devolvió el gesto a la afición. La reconciliación estaba consumada: Cuauhtémoc, el chilango, es de todos, hasta de los regiomontanos.  

Gracias Cuauhtémoc. 





Explica su celebración.

                                                                                                        Adrián Ricardo Flores Lozano 2015. 


martes, 24 de marzo de 2015

La PT-ización del País



“El Abuelo” Cruz, Judith Grace, “El Viejo” Paulino, “Chis Chas”, Tomás Boy y la mamá de Tatiana. Ya más o menos estábamos acostumbrados al burdo espectáculo que ofrecía en nuestro estado el Partido del Trabajo en cada proceso electoral.

Pero hoy ese PT, alguna vez llamado “Partido de la Televisión” parece haberse vuelto modelo a seguir y otros partidos políticos e incluso las candidaturas independientes nos ofrecen aspirantes como Cuauhtémoc Blanco, El payaso “Lagrimita”, “El Pato” Zambrano, Carmen Salinas (Plurinominal), sin olvidar que llegaron a sonar nombres como Roberto Palazuelos, Laura Zapata, Alejandro Camacho, Yuri, Carlos Villagrán “Quico” y ya no quiero pensar en más "opciones". 

¿Es grave que tengan un antecedente televisivo o de fama? Para nada, lo preocupante es que ninguno de ellos aparente contar con los conocimientos y aptitudes necesarias para ocupar los cargos a los que aspiran y, lo más deprimente: parecen creer (o saber) que eso le importa poco a la gente.

En palabras del autor Jesús González Pérez: “El administrado es soberano el día de las elecciones. Pero, después, sigue siendo administrado frente a los gobernantes”. En México el pueblo no es más que electorado y lo que importa es que votes por mí.

Pero ¿De qué sirve esa soberanía, de por sí bastante limitada si persiste en los electores la idea de que los puestos públicos son para “jefes” y que por lo tanto necesitan tener “agallas” o ser humildes y sencillos? No olvidemos que hay gente con esas características o incluso bien intencionada y noble que resulta totalmente ineficiente. 

En lo que respecta a legisladores, se ha hablado de la urgencia de que en el congreso haya personas con especialización en diferentes áreas como medicina, urbanismo, arquitectura, psiquiatría, tecnología, por mencionar algunas, con el objetivo de tener leyes mejor adecuadas a las necesidades del país pero ¿Qué son los conocimientos especializados frente a la popularidad, la “buena espina” que provoca un personaje o el “partidismo”?

Si la capacidad no es un factor al que los electores le den mucha importancia, la ridiculización de nuestras boletas electorales no debería parecernos tan extraña. 

Frases hechas como: “El PAN nunca es corrupto y jamás pacta con narcos”, “Sólo el PRI sabe gobernar”, “Todos los partidos roban, necesitamos ciudadano”, etcétera, se repiten mecánicamente sin el mínimo ejercicio crítico porque es más fácil recurrir a ellas que realizar un análisis detenido pues entonces tendríamos que enfrentarnos a la incómoda realidad: no hay atajos ni salvaciones inmediatas.

La "inmadurez electoral" origina que, entre otras cosas, los partidos políticos nos ofrezcan gente popular o que las candidaturas independientes no haya servido para abrirle paso a los más capaces que no tienen carrera política sino que se convirtieran en la mejor noticia para la gente carismática independientemente de su falta de aptitudes; si en México la capacidad es irrelevante frente a las ovaciones y la simpatía, lo “democrático” es que no necesites un partido para llevarte un “hueso”.  

La situación del país es grave y si sigues votando con el “corazón” te lo van a romper, usa la cabeza o acostúmbrate a seguir teniendo opciones ridículas, carismáticas e incapaces.

Adrián Ricardo Flores Lozano 2015


Fuentes: 

  • http://www.redpolitica.mx/elecciones-2015/roberto-palazuelos-analiza-posible-candidatura-diputado
  • http://www.cronica.com.mx/notas/2015/878062.html
  • http://www.milenio.com/hey/actor_Alejandro_Camacho-buscara_diputacion-diputado_Alejandro_Camacho_2015_0_428357258.html
  • http://www.milenio.com/politica/Yuri_candidata-Partido_Encuentro_Social-PES_Yuri-condidatos_PES_0_431357028.html
  • http://www.excelsior.com.mx/nacional/2015/01/26/1004817
  • Jesús González Pérez, "El Procedimiento Administrativo Federal". 




miércoles, 21 de enero de 2015

Quién estaba ahí



Estrecharon tu mano, te escucharon. Se tomaron una foto contigo. Hubo comida, te dieron un abrazo, quizá hasta un beso en la mejilla y un par de "souvenirs". Se portaron muy amables.

Viste sus fotos y vídeos con las barrenderas, con los obreros, con las jefas de familia, con los campesinos. Estaban ahí comiendo tacos como cualquier "mortal" o bailando música popular con los ancianos. Te convencieron de que esta vez sí eran sensibles a las necesidades del municipio o estado y que "construirían un mejor mañana".

Con la euforia provocada por las promesas, tal vez hasta cantaste un par de porras y pegaste calcomanías en tu carro o casa sin importarte que quizá no fueran tiempos de campaña. 

Estaban ahí contigo, de eso no parecía haber duda pero quién estaba ahí cuando:

Tuviste que pagar rescate por el secuestro; Cuando viste un cuerpo colgando de un puente o brazos y cabezas tiradas en la calle. Cuando tipos empistolados y con actitud altanera te obligaron a irte de algún lugar. Te asaltaron a plena luz del día. "Se murió" el barrio antiguo. La lluvia tiró pedazos enteros de calle o destrozó tu casa. Escapaste de tus secuestradores y el policía en lugar de ayudarte te regresó con ellos. Tuviste que cerrar tu negocio porque no podías "pagar la cuota".

Cuando te exigieron "moche" para entrar a trabajar u obtener un proyecto. Cuando, sin que nadie pudiera evitarlo, un casino ardió en llamas y perdiste a un ser querido. Te quitaron el carro para "narco bloquear" las calles. Un prepotente llegó a una jefatura y te quitó tu trabajo para "meter a su gente". Un policía te revisó hasta el cansancio para buscar en qué te habías equivocado porque para ti sí hay "cero tolerancia" o "te sembró" drogas o armas. Cuando tuviste que recurrir a un "grupo rudo" para estar en calma. Tuviste miedo a salir de noche o a viajar por carretera. Tus amigos o familiares se "tuvieron" que mudar. Te robaron y no fuiste a denunciar no sólo por considerarlo inútil sino por miedo a represalias. Un bache te destrozó una llanta. Dejaron libre al violador, secuestrador o asesino que arruinó tu vida y además de rabia sentiste pavor. Cuando desapareció tu ser querido.

Cuando tuviste que dejar la escuela para trabajar. Tu jefe te dijo que "no le servías embarazada". Tu patrón te despidió sin motivo o cuando un trabajador te chantajeó con una demanda exagerada. Los ministeriales o hasta los militares te pidieron "para las cocas" por hacer su trabajo. Altaneros e ineptos ocuparon puestos directivos solamente por sus "relaciones".

Cuando descubriste que tener amigos es más importante que trabajar bien. Cuando viste que ellos tenían mansiones o lujos y nadie hizo nada para castigarles. Cuando entre los sonidos de balas lo más inteligente fue tirarte al piso y esperar que nada te pasara. Cuando un candidato te pidió dinero durante una “plática amistosa”. Cuando la calidad de vida disminuyó considerablemente.  

Nadie. Porque esas cosas se tienen que enfrentar desde la más profunda de las soledades, porque “así funciona la cosa” y tú solamente existes en tiempos electorales. Eres un voto potencial o un voto otorgado.

Mientras tanto, ellos se acusaban tratando de convencerte de que “unos pactan con narcos y otros no” o de que “la culpa no es nuestra sino de otro nivel de gobierno” sin jamás dejar de planear el reencuentro contigo, ese momento en el que vendrán nuevos abrazos tuyos, un par de regalos y la promesa de “juntos” ir por un cambio prometido desde hace décadas. Románticos irremediables.

Pero no te preocupes, en estos meses volverán a estar contigo, otra vez se portarán “raza” y quizá hasta más cariñosos.

Feliz aniversario electoral, mis amores.




Adrián Ricardo Flores Lozano. 2015





viernes, 17 de enero de 2014

Autodefensas

No son grupos de insurrección que pretendan revelarse contra el Estado (todavía) sino que intentan sustituirlo para cubrir un vacío ocasionado por la ineptitud e indiferencia de sus representantes..

Un colectivo armado que en lugar de formarse con la intención de derrocar líderes o instituciones, lo hace para reemplazar las funciones del Estado es mucho más alarmante pues  no se trata de un asunto de confrontación de ideologías políticas sino de un conjunto de necesidades que no son atendidas, entre ellas la seguridad.

Contrario a las conclusiones elitistas sacadas al vapor por múltiples personas, decidir dejar todo atrás y tomar las armas para defenderte por ti mismo no es una decisión que se tome a la ligera, independientemente de la condición social o nivel educativo, menos aún si en algunos casos se trata de pelear contra un grupo del "crimen organizado". 

No sólo existen grupos de autodefensa en Michoacán. Se han reportado grupos en al menos 10 estados de la República como: Guerrero, Jalisco, Morelos, Veracruz y Chihuahua entre otros. Más evidencias de que el nuestro es un Estado fallido.

Los niveles de injusticia, impunidad, corrupción, ineficacia y abuso de poder, aparentemente transformaron las vidas  de los miembros de las autodefensas en algo que vale más arriesgar que proteger con miedo; creer que estas personas no tienen nada qué perder porque son pobres es también creer que su muerte no constituye pérdida alguna.

Debe mencionarse que el hecho de que estos civiles cuenten con armas, incluidas algunas de uso exclusivo del ejercito, es otra muestra del problema principal: las normas y prohibiciones son una simple sugerencia que la mayoría opta por no tomar en cuenta jamás; armarse en México no es algo difícil.

Sin embargo, por ningún motivo debemos convertir a los miembros de las autodefensas en héroes inmaculados. Los civiles armados y las fuerzas ajenas al Estado que alcanzan poder históricamente han producido sangre y desgracias. Los propios grupos del crimen organizado, aunque con causas y móviles distintos, son también ciudadanos con acceso a armas ilegales que alcanzaron un poder que ahora ejercen de manera despótica.

El aparente heroísmo y la valentía de quienes se organizan para defenderse no debe distraernos del inmenso y latente riesgo que representa su presencia en las calles y su posible turbación.Ya en otros países como Colombia, distintos grupos paramilitares y autodefensas han tenido enfrentamientos desastrozos (la Masacre de Bojayá en 2002), asimismo, la posibilidad de que intereses ajenos a la causa de origen utilicen estas fuerzas a su favor inevitablemente nos lleva a pensar en las "milicias populares", "milicias partidarias" y demás grupos que colaboraron enormemente a la formación de distintos regímenes totalitarios alrededor del planeta (bando sublevado en España o los camisas negras en Italia, por ejemplo), sin que podamos ignorar que el propio Consejero General del Consejo Ciudadano de Autodefensa en Michoacán reconoce que alguna vez los ciudadanos insatisfechos hicieron alianza con el cartel de "La Familia" para combatir al cartel de "Los Zetas".

La existencia de los grupos de autodefensa debe ser vista como un grito de desesperación de parte de la ciudadanía hacia un gobierno que ha sido terriblemente inepto en la administración de recursos, la supervisión del destino de éstos, las aplicación de sanciones a quiénes los desvían y principalmente: en la aplicación de justicia en general. No es extraño que las monstruosas cantidades presupuestales que se destinan para "seguridad" no tengan efecto y orillen a los gobernados a situaciones de "asociación defensiva".

Ahora el Estado pretende desarmar a los grupos de autodefensa pero para hacerlo ha recurrido a "prometer" hacer justicia. Nuestros gobernantes viven eternamente en campaña y naturalmente estos grupos ya no creen en las "promesas" y prefieren ver los resultados antes de atender a la petición del gobierno.

Pero el más delicado de los errores, el que resta toda credibilidad a la "postura comprometida y conciliadora" del Estado lo constituye la muerte de las personas durante la entrega de armas. Ya en México alguna vez durante otro conflicto civil borrado de la historia oficial de nuestra educación básica, la guerra de los cristeros, se desarmó y asesinó de la forma más vil y repugnante a los feligreses armados durante los "acuerdos de paz".La transición durante décadas a un estado democrático alejado del autoritarismo es una ficción más en este país de simulaciones.

El tema, delicado, no debe verse desde una postura romántica y enaltecedora ni desde una perspectiva elitista. Se trata de un deprimente diagnóstico: La desesperante impunidad de nuestro país y el ultraje constante a sus normas no sólo enriquece y llena de poder a unos sino que facilita también la toma de armas en otros, independientemente de su causa y al final todos perdemos.



What's so civil about war, anyway?-Axl Rose. 


Adrián Ricardo Flores Lozano. 


Fuentes: 

http://www.informador.com.mx/mexico/2013/487018/6/grupos-de-autodefensa-se-expanden-a-10-estados.htm

http://desinformemonos.org/2013/02/de-policias-comunitarias-autodefensas-y-paramilitares/

http://www.youtube.com/watch?v=JR6zUlX7QYU&feature=share

martes, 24 de diciembre de 2013

Cero tolerancia.



Por tu bien y por el de los demás, para que no choques y arruines tu vida o la de otros y para que no mueras ni mates, las antialcohólicas son “indispensables”.

La aplicación del reglamento es estricta por tu propio bien.
 
Se trata de actos de molestia aleatorios cuyo fundamento no concuerda con la constitución pero sí con el "valor de la vida". Un "noble sacrificio legal". 

No hay justificación que valga para la ruptura de ese reglamento, la consecuencia es una multa elevadísima o incluso ser detenido.

Lo recaudatorio es secundario, tu "protección" es el "interés auténtico".

Los propios alcaldes incluso sacrifican sus horas de sueño con tal de proteger a la comunidad y revisar que los operativos se realicen de forma estricta. Qué mejor si están presentes los medios de comunicación para "informar" creando vídeos de los individuos “viciosos” que fueron arrestados.

¿Derecho a la intimidad, al honor y la propia imagen? otros sacrificios por "nuestro propio bien", es más, agregar música “chistosa” a las escenas de los "borrachos" para después mezclarlas con fragmentos de programas de “comedia” de los años 80 se vuelve "necesario" para “darnos una lección” a través del ridículo.

Tenemos autoridades tan protectoras como una nana y, naturalmente, a veces tienen que aplicar "mano dura".

Sin embargo, a riesgo de parecer malcriado y malagradecido, es necesario señalar algunos defectos de nuestras "nanas", esas que con tanto esmero nos cuidan de nosotros mismos.

Y es que las autoridades se vuelven lentas, sordas, ciegas y terriblemente ineptas cuando el daño o peligro proviene de terceros o incluso de ellas mismas. En esas situaciones, los representantes no se desvelan ni revisan minuciosamente la aplicación de las normas con "cero tolerancia".

Entre alcaldes y gobernadores "peleados con la inmoralidad y el vicio", protectores del “bienestar” y “la vida”, no deja de resultar extraño que los secuestros, homicidios, violaciones, casos de violencia doméstica y robos, muchos de ellos a plena luz del día, solamente se acumulen en la estadística: 98.7% de impunidad en homicidios dolosos cometidos en Nuevo León o lo que es igual: “98.7 Tolerancia”. Vaya contraste.

No olvidemos que los anteriores datos no son la única causa para que un considerable número de víctimas decida no denunciar ni acudir con la policía sino que además existe un temor fundado a sufrir represalias por "andar de quejumbrosos".

Así también, cuando se desvían recursos, si se coloca a personas sin capacitación ni capacidad en puestos públicos, si hablamos de nepotismo o de "aviadores" que cobran sin asistir a trabajar, si aparecen propiedades, mansiones, autos, joyas o lujos adquiridos con dinero público las únicas respuestas, si es que las hay, suelen ser cosas como "son campañas de desprestigio" como preludio a posteriores ratificaciones y olvidos.

Ya no hablemos de baches, colonias sin iluminación, drenaje pluvial, regiones del país sin agua potable, hambre, desempleo, porque entonces "no hay varita mágica" ni “vale el insomnio”.

Lo único más grave que el hecho de que estos sucesos formen parte de nuestra rutina es que, paradojicamente, no pase nada.

No he visto ni creo ver alcaldes o alcadesas sacrificando una noche en una delegación de policía, en el saneamiento de baches, dando seguimiento exhaustivo a procedimientos para sancionar a funcionarios corruptos y un largo etcétera.

Curiosamente, si en todos estos casos los representantes y autoridades sí fueran estrictos con la aplicación y cumplimiento de la ley (sin desvelarse ni transportarse, tampoco pedimos tanto), sus actos concordarían tanto con el "Valor de la vida" como con la Constitución pues se supone que les cedemos parte de nuestra libertad a cambio de, entre muchas otras cosas, protección, sin olvidar que sacrificamos nuestro patrimonio para que tengan recursos para llevar a cabo su "loable" labor.

Pero nuestra nanas, evidentemente bipolares, parecen ser también bastante perezosas pues sólo "arreglan" y "previenen" con el cinturón en la mano cuando se trata de los ciudadanos comunes, los que no representan un peligro más que por torpeza o inmoralidad, los que no estamos asociados u "organizados" con nadie ni tenemos “contactos” o “charolas”.

Sus ojos vigilan que nosotros no rompamos las reglas, que paguemos hasta el último centavo de las multas mientras cínicamente los cierran frente al resto de las atrocidades que acontecen día a día.

Hay dos Estados: el que te aplica estrictamente las normas, sean justas, constitucionales o no y el que  permite que la vida en el país se asemeje cada vez más a la porquería.

Por eso es que me enfurece y no me trago el cuento de “nuestro beneficio” ni mucho menos tolero que vendan una imagen de preocupación y postura estricta en un contexto en el que se toleró y se tolera que “El Estado” sea una simple figura retórica.


Adrián Ricardo Flores Lozano

Fuentes: 

http://www.animalpolitico.com/2013/07/98-de-los-homicidios-de-2012-en-la-impunidad/

http://www.inegi.org.mx/est/contenidos/proyectos/censosgobierno/cngspspe2013/default.aspx





martes, 17 de diciembre de 2013

Publicidad de marcas y de "reformas necesarias".

No es raro encontrar en la publicidad valores que poco o nada tienen qué ver con los productos y/o servicios ofrecidos.  

Sobran ejemplos. Piensen en las "fiestas del embajador" en las que la gente refinada, previo "oh", consumía chocolates Ferrero Rocher, los refrescos que nos invitan a hacer "buenas obras", los anuncios de Macintosh que mostraban a un joven práctico humillando a un hombre cuadrado que representaba a Microsoft o los múltiples comerciales de automóviles e incluso de bebidas alcohólicas donde aparecen personas triunfadoras hablando de sus éxitos, mostrándonos que en la vida tienen completamente claro qué es lo que quieren, incluido, el producto anunciado.

Muchas marcas se crean una reputación, un “buen nombre” (“goodwill”) a veces añadiendo a sus productos valores como “elegancia”, “modernidad”, “intrepidez”, “éxito” o “fuerza”, por mencionar algunos.

En sus comerciales generalmente hay un “mejor ser”, alguien que es feliz o admirable ya sea gracias al producto o que simplemente gusta de consumirlo.  También es común que aparezca un “peor ser”, alguien  desagradable que no utiliza, desaprueba o compite con el producto en cuestión.

El objetivo es que entre un valor, algo que anhelamos o que nos gusta y algo que podemos comprar o consumir se creé un nexo, uno que la mayoría de las veces ni siquiera está justificado.

Todavía es menor el trabajo de demostrar el vínculo entre los antivalores o las actitudes ridiculizadas con la negativa de consumir lo ofrecido.

Quizá lo más importante es que se reduce en el consumidor la tarea de análisis y todo pareciera  dirigirse a responder: ¿Cómo quieres ser o cómo no quieres ser? en función, claro está, de lo ofrecido en los anuncios.

La legitimidad de estas estrategias cuando se trata de vendernos puede ser discutible y quizá tema de otro momento pero lo que me parece reprobable e incluso indignante es encontrarlas en mensajes, pagados con dinero público, relativos a las acciones y propuestas del gobierno así como a las reformas.

En lugar de ser explicativos o de justificar sus posturas respecto a un tema, prefieren indicarnos que apoyarlos se relaciona con valores deseables por todos los gobernados, mientras que hacer caso a las voces disidentes es sinónimo de perpetuar el estancamiento y el atraso; lo grave es que jamás nos dicen por qué.

Aquí algunos ejemplos:

-Los primeros anuncios del gobierno de la República incluyen a un joven de apariencia relajada, con música motivadora y solos cursis de guitarra de fondo, repitiendo frases hechas que todos los gobernados compartimos como: "Ir rumbo al progreso", "Vamos a modernizarnos", "Cambiemos a México", sin olvidar que intentan refutar a sus opositores utilizando las imágenes de Lázaro Cardenas, glorificándolo y aplaudiéndole con el pequeño detalle de que no encontramos jamás justificación alguna. No hay contenido explicativo sino únicamente manipulación a través de sentimentalismos baratos. 

-En los spots de la “Reforma educativa” aparecen profesores exponiendo frases coherentes con un tono responsable: “Yo sí apoyo la reforma educativa porque también soy padre de familia y quiero un mejor futuro para mis hijos”. En ningún momento se molestan en señalar “por qué” ni cómo” la reforma representará beneficios para todos ni mucho menos en “qué” consiste ni qué cambios habrá. Únicamente nos muestran a alguien aparentemente cabal apoyándola y nos dicen que es benéfica. El mensaje en sentido contrario es claro: no apoyarla es buscar el estancamiento educativo.

-El tema se vuelve más ridículo cuando se trata de la reforma energética. Los anuncios del PRI únicamente mostraban a Cesar Camacho (presidente del partido) indicando que la reforma energética significa transformar a México y bajar los precios de los fertilizantes para  finalizar de forma contundente: “Ni en esta reforma ni en ninguna otra se privatizará el petróleo”. Por qué, cómo, qué es, qué cambia, por qué no se privatiza. Nada.  Los que no la apoyan no quieren “transformar a México” y mienten cuando hablan de “privatización”.

-Los anuncios más recientes son todavía peores, esos que todos ustedes verán y escucharán hasta el cansancio más pronto de lo que imaginan. En todos ellos aparece una persona dubitativa respecto a la reforma energética y otra que le saca de dudas indicando cosas como que “Bajarán los precios”, “El petróleo seguirá siendo de los mexicanos”, “Representará progreso” y culminan con la palabra: “Infórmate” en tono exigente.  Uno de ellos llega al absurdo de contestar a la pregunta: “¿Antes de la reforma no se podía extraer el petróleo?” con un simple: “No”. Un monosílabo. Nada de explicar y ni siquiera una mísera mención al contenido de la reforma.

Nos evitan realizar esos “molestos” trabajos de análisis y sintetizan todo en valores y antivalores relacionados con el apoyo a sus propuestas; el contenido sale sobrando cuando a través de fórmulas probadas en otros contextos se puede tranquilizar e incluso obtener el apoyo de una colectividad que desafortunadamente padece no sólo de ignorancia sino de apatía por la información.

Más allá de la opinión que se tenga sobre las reformas, es claro que los mensajes oficiales además de una falta de respeto (y esfuerzo), representan un deprimente diagnóstico: En México la evaluación del proceder de las autoridades se realiza con los mismos parámetros que la elección entre un refresco u otro.

Epílogo:

Ojalá algún publicista pueda explicarme, ¿por qué en un spot sobre la reforma educativa el joven “moderno” se pone a caminar sobre el pizarrón con los alumnos y llegan a una carretera?, gracias


https://www.youtube.com/watch?v=D5hkdCUwDtw


https://www.youtube.com/watch?v=Sfftu3njHWA&list=PLvtp80ozfi54Y1F_YTlL5_CRHHsuLuLWK