martes, 17 de diciembre de 2013

Publicidad de marcas y de "reformas necesarias".

No es raro encontrar en la publicidad valores que poco o nada tienen qué ver con los productos y/o servicios ofrecidos.  

Sobran ejemplos. Piensen en las "fiestas del embajador" en las que la gente refinada, previo "oh", consumía chocolates Ferrero Rocher, los refrescos que nos invitan a hacer "buenas obras", los anuncios de Macintosh que mostraban a un joven práctico humillando a un hombre cuadrado que representaba a Microsoft o los múltiples comerciales de automóviles e incluso de bebidas alcohólicas donde aparecen personas triunfadoras hablando de sus éxitos, mostrándonos que en la vida tienen completamente claro qué es lo que quieren, incluido, el producto anunciado.

Muchas marcas se crean una reputación, un “buen nombre” (“goodwill”) a veces añadiendo a sus productos valores como “elegancia”, “modernidad”, “intrepidez”, “éxito” o “fuerza”, por mencionar algunos.

En sus comerciales generalmente hay un “mejor ser”, alguien que es feliz o admirable ya sea gracias al producto o que simplemente gusta de consumirlo.  También es común que aparezca un “peor ser”, alguien  desagradable que no utiliza, desaprueba o compite con el producto en cuestión.

El objetivo es que entre un valor, algo que anhelamos o que nos gusta y algo que podemos comprar o consumir se creé un nexo, uno que la mayoría de las veces ni siquiera está justificado.

Todavía es menor el trabajo de demostrar el vínculo entre los antivalores o las actitudes ridiculizadas con la negativa de consumir lo ofrecido.

Quizá lo más importante es que se reduce en el consumidor la tarea de análisis y todo pareciera  dirigirse a responder: ¿Cómo quieres ser o cómo no quieres ser? en función, claro está, de lo ofrecido en los anuncios.

La legitimidad de estas estrategias cuando se trata de vendernos puede ser discutible y quizá tema de otro momento pero lo que me parece reprobable e incluso indignante es encontrarlas en mensajes, pagados con dinero público, relativos a las acciones y propuestas del gobierno así como a las reformas.

En lugar de ser explicativos o de justificar sus posturas respecto a un tema, prefieren indicarnos que apoyarlos se relaciona con valores deseables por todos los gobernados, mientras que hacer caso a las voces disidentes es sinónimo de perpetuar el estancamiento y el atraso; lo grave es que jamás nos dicen por qué.

Aquí algunos ejemplos:

-Los primeros anuncios del gobierno de la República incluyen a un joven de apariencia relajada, con música motivadora y solos cursis de guitarra de fondo, repitiendo frases hechas que todos los gobernados compartimos como: "Ir rumbo al progreso", "Vamos a modernizarnos", "Cambiemos a México", sin olvidar que intentan refutar a sus opositores utilizando las imágenes de Lázaro Cardenas, glorificándolo y aplaudiéndole con el pequeño detalle de que no encontramos jamás justificación alguna. No hay contenido explicativo sino únicamente manipulación a través de sentimentalismos baratos. 

-En los spots de la “Reforma educativa” aparecen profesores exponiendo frases coherentes con un tono responsable: “Yo sí apoyo la reforma educativa porque también soy padre de familia y quiero un mejor futuro para mis hijos”. En ningún momento se molestan en señalar “por qué” ni cómo” la reforma representará beneficios para todos ni mucho menos en “qué” consiste ni qué cambios habrá. Únicamente nos muestran a alguien aparentemente cabal apoyándola y nos dicen que es benéfica. El mensaje en sentido contrario es claro: no apoyarla es buscar el estancamiento educativo.

-El tema se vuelve más ridículo cuando se trata de la reforma energética. Los anuncios del PRI únicamente mostraban a Cesar Camacho (presidente del partido) indicando que la reforma energética significa transformar a México y bajar los precios de los fertilizantes para  finalizar de forma contundente: “Ni en esta reforma ni en ninguna otra se privatizará el petróleo”. Por qué, cómo, qué es, qué cambia, por qué no se privatiza. Nada.  Los que no la apoyan no quieren “transformar a México” y mienten cuando hablan de “privatización”.

-Los anuncios más recientes son todavía peores, esos que todos ustedes verán y escucharán hasta el cansancio más pronto de lo que imaginan. En todos ellos aparece una persona dubitativa respecto a la reforma energética y otra que le saca de dudas indicando cosas como que “Bajarán los precios”, “El petróleo seguirá siendo de los mexicanos”, “Representará progreso” y culminan con la palabra: “Infórmate” en tono exigente.  Uno de ellos llega al absurdo de contestar a la pregunta: “¿Antes de la reforma no se podía extraer el petróleo?” con un simple: “No”. Un monosílabo. Nada de explicar y ni siquiera una mísera mención al contenido de la reforma.

Nos evitan realizar esos “molestos” trabajos de análisis y sintetizan todo en valores y antivalores relacionados con el apoyo a sus propuestas; el contenido sale sobrando cuando a través de fórmulas probadas en otros contextos se puede tranquilizar e incluso obtener el apoyo de una colectividad que desafortunadamente padece no sólo de ignorancia sino de apatía por la información.

Más allá de la opinión que se tenga sobre las reformas, es claro que los mensajes oficiales además de una falta de respeto (y esfuerzo), representan un deprimente diagnóstico: En México la evaluación del proceder de las autoridades se realiza con los mismos parámetros que la elección entre un refresco u otro.

Epílogo:

Ojalá algún publicista pueda explicarme, ¿por qué en un spot sobre la reforma educativa el joven “moderno” se pone a caminar sobre el pizarrón con los alumnos y llegan a una carretera?, gracias


https://www.youtube.com/watch?v=D5hkdCUwDtw


https://www.youtube.com/watch?v=Sfftu3njHWA&list=PLvtp80ozfi54Y1F_YTlL5_CRHHsuLuLWK

domingo, 15 de septiembre de 2013

Fiestas patrias.




Arena de estómagos desiertos en caída incesante apresura el paso y sepulta a las letras; aquellos que indican que progresar es elección, olvidan que la perseverancia no arrulla al hambre.

El devenir del sol empapa al cuerpo pero no lo convence de dejar de devorarse a sí mismo: El estado famélico es voluntario, gritan algunos todavía

No sorprende que cualquier moneda ofusque pues aunque el oficio deshumanice, la sangre ajena es efímera pero la inanición es definitiva.

Lujosas botas relucen sin vestigios de delito pues sobran lenguas y acordeones serviles para glorificarlas. Hoy el plomo alimenta más que el sudor.

Los cuatro vientos son propiedad privada, descansan en el espectro.

La concesión vomita merolicos que saben que nunca hay que morder la mano que alimenta: todo está bien, mucho que agradecer, hasta mañana, “no se duerma”.

El verde inunda nuestras calles con la promesa de regresarnos el blanco a través del rojo. 

Algunos aplauden y otros desaparecen porque a veces hay que pagar un precio "colateral", aunque sea de carne y hueso; si la “estadística” no coquetea con nuestro entorno, seguirán siendo números rumbo a la paz. Mejor no quejarse ni hablar de más, no vayamos a "quitar los alfileres" y terminemos absorbidos por las caídas del sistema.

Manos morenas y manos color "carne" llevan siglos sin terminar de estrecharse, porque “hacer compadre al indio” es pagar la culpa, "el nopal en la frente" no se oculta con seda y los "cadillos" siempre derriban la farsa de quienes osan creerse “gente”.

El pecho a tierra, cualquier estruendo cisca porque sabemos que si la pereza invadiera a la fortuna dejándonos en manos de imprevistos cada vez más habituales, enfrentaríamos desnudos a la barbarie desde la más profunda de las soledades; cuando la justicia se ha vuelto una cortesana ambiciosa, objeto de subastas y sedantes, es mejor no buscar cobijarse con su manto pues las madres se han vuelto caníbales y sus regazos sepulcros silenciosos.

Cuando el individualismo se transforma en requisito de supervivencia, el país sólo existe en fiestas patrias. 

¿Y si osare un conocido enemigo? los cabrones están adentro. Difícil pero necesario recordar que México es mucho más que sus instituciones podridas y sus problemas históricos y culturales. Gritar hoy no es un festejo sino un reflejo, una consecuencia, una necesidad.

¡VIVA MÉXICO CABRONES!
 

jueves, 4 de julio de 2013

El fútbol es un engaño.



Se acabó. Sus detractores tenían razón: el fútbol es un engaño, uno muy vil y repugnante. 

Nunca quise esuchar a los intelectuales que lo repetían hasta el cansancio. Queda claro que no se puede ser intelectual y cavernicola futbolero a la vez, se es, invariablemente, uno u otro. Curioso, también hay dos equipos.
 
Pero tristemente estaban en lo correcto: mientras todos creemos que los "jugadores" se parten el alma perfeccionando técnica y memorizando estrategias, la realidad es que son entrenados arduamente por coreógrafos de repúblicas ex-soviéticas e instruidos por guionistas cubanos y alemanes.

Los argumentos de la farsa en turno obedecen a un grupo histriónico-socio-económico-político que semana a semana tiene que meditar, remuneración de por medio, sobre el rumbo de la puesta en escena que corresponda.

Piénsenlo un poco, basta con que los "protagonistas" memoricen el guion y si al minuto "90" debe caer ese gol "heroico", sólo necesitan recordar las instrucciones como pasos de baile: ""Chassé, jeté,  Epaulé, Brissé, etcétera", poner la pelota en el más hábil para que la coloque dentro de la portería y listo. El resto es actuación, ¿creen que después de pasar años pateando un balón durante horas y horas, siendo pagados por ello, no lograrían colocarla dónde las órdenes indiquen?, por favor, he visto a los miembros del "Cirque du soleil" hacer cosas mucho más impresionantes por cantidades de dinero insignificantes si se comparan con las que reciben los futbolistas.

Algunos ejemplos de farsas:

-Los ingleses ya sabían que Diego tenía que correr a través de ellos, ¿o realmente creen que es coincidencia que no lo hayan bajado a patadas?, ¿en serio?, ¿zagueros ingleses mirando impasibles a un diminuto hombre devorarles la dignidad deportiva? Debe ser una de las mentiras más ensayadas de la historia. Un pactado consuelo al lastimado orgullo argentino por la guerra de las Malvinas.

-Pelé y Garrincha en realidad fueron un par de cirqueros frustrados que tuvieron la fortuna de encajar perfectamente en los guiones de "unión intercontinental" que los escritores cursis de las décadas de la posguerra "sutilmente" nos vendían como "estrellas": un par de latinoamericanos de un país, entonces subdesarrollado, asombrando a europeos "dueños del deporte" y que por entonces creían a nuestro continente carente de civilidad.  

-¿Un conjunto ucraniano llamado FC Start negándose a perder un partido frente a un equipo del ejercito alemán en 1942 y siendo sus jugadores en consecuencia enviados a campos de concentración y algunos otros asesinados? Conmovedora mentira para "glorificar" el primitivo acto de perseguir una pelota. 

-Alemania Occidental levantando la copa del mundo en 1954, justo una década después de que prácticamente el mundo entero los desacreditara por el holocausto, derrotando en la final a la Hungría de Puskas, la misma Hungría que semanas antes los goleó escandalosamente 8 a 3. Qué conveniente novela. 

-¿Una guerra entre El Salvador y Honduras detonada durante los partidos eliminatorios rumbo al mundial de México 70?, legitimación de guerra, ¿Los holandeses con un pacto de "no recibir la copa" de manos de la dictadura argentina en caso de ganar el mundial del 78 en dicho país, mismo que finalmente perdieron?, patraña que busca limpiar el nombre de los holandeses que se prestaron a formar parte de un vergonzoso engaño.

-¿Alemania casualmente recién unificada ganando la copa del mundo en 1990?, a otro tonto con ese cuento, las lágrimas de Diego por el "supuesto robo" fueron escritas y arduamente ensayadas con un famoso dramaturgo francés del que desconocemos su nombre, pero no importa, tiene mucho sentido.

Claro que nunca veremos los cuartos secretos donde los jugadores ensayan acrobacia y coreografía ni leeremos los guiones que llegan a sus manos antes de cada juego porque el fútbol se trata de la evolución máxima del teatro, el "pan y circo" de nuestra época. Y es que son esas epopeyas sintéticas las que abonan (no hay otra palabra) ese redituable patrioterismo acéfalo en estos tiempos dónde la guerra es de mercado y mercancía.

Es probable que en bodegas abandonadas de algún país olvidado, en ocultisimo secreto, Ronaldinho entrenara día y noche con esferas de fuego, Hugo Sánchez con trapecios y aros de gimnasia rítmica sin olvidar que Cruyff habría depurado su estilo con finísimas bailarinas rumanas.

Tampoco se confundan, Kikín Fonseca, Kezman, Palermo, Abdul Thompson, Renaldo, serían perfectos acrobatas y de la más fina manufactura pues ensayar fallos es una labor mucho más dificultosa. No cualquiera puede cumplir con la consigna de fallar 3 penales en un partido o mandar la pelota a la tribuna cuando no hay portero en frente.

Por su parte, Gravesen, Pepe, Becerril, Materazzi, Coloccini y el coreano Rivera, en realidad habrían estudiado danza contemporánea y el más sofisticado kung fu militar chino para "lesionar" sin lastimar realmente. Se trataría de príncipes ágiles disfrazados de bestias inmisericordes para esta farsa.

Todo es teatro escrito bajo profunda reflexión y ensayado milimétricamente: El penal de Panenka, el gol de Negrete, muy a tiempo después del terremoto del 85, la final del Bayern y el Manchester, la del Liverpool y el Milan, la chilena de Rivaldo, el gol de Zidane al Leverkusen, el gol fantasma del 66, "casualmente" repetido en 2010 entre los mismos equipos pero "justicieramente" en contra de Inglaterra, el Maracanazo del 50, la final Monterrey-Cruz Azul, el América de Televisa ganando de forma drámatica la final justo 6 meses después de la toma de protesta de Peña Nieto, el partido de Italia y Alemania Occidental en México 70 y cualquier otra "gesta heroica" fueron delicadas puestas en escena.

¿Qué podemos hacer ahora que sabemos que todo es dramaturgia, coreografía y tiempismo?, simple: mientras no conozcamos el guion, seguir acudiendo con las mismas incógnitas que quiénes asisten a ver una película nueva, una obra de teatro o leyendo una novela desconocida y emocionarnos con la misma legitimidad que ellos ya que, después de todo, es el espectáculo que hemos elegido, uno que, aparentemente, requiere de mucha mayor gracia, talento y precisión.

 Adrián Ricardo Flores Lozano.

martes, 11 de junio de 2013

Si Dios conmigo, ¿quién contra mí?



Es cierto que entregar las llaves de una ciudad es un acto meramente simbólico, ¿para qué sirven esas llaves que no abren ninguna puerta?,  en realidad sólo para gratificar a la persona reconocida que suele ser ilustre o destacada; si están en manos de Jesucristo o de Humberto Suazo nuestra vida no parece cambiar mucho. 

Sin embargo, debemos considerar que en los casos de los alcaldes Enrique Pelayo, Rodolfo Ambriz, Cesar Garza y Margarita Arellanes, entregarlas a figuras católicas es una manifestación religiosa parcial de quienes representan a un Estado Laico. 

Y es que la laicidad no sólo significa “tolerar”, palabra que lleva consigo una carga pasiva como la de soportar/resistir, sino que debe entenderse como la búsqueda de una coexistencia pacífica entre las diversas posturas religiosas. El Estado tiene la obligación tanto de abstenerse de intervenir en la cosmovisión de los individuos como la de garantizar la existencia de un ambiente donde puedan concurrir las diversas creencias; posicionarse rindiendo tributo a deidades, bajo ninguna óptica puede ser considerado un acto de abstención ni dirigido a la preservar la laicidad. 

¿Por qué la importancia de la laicidad? porque la imposición de una creencia religiosa no admitiría discusión alguna por provenir de una “verdad revelada”, situación que restringiría el libre debate de ideas, indispensable en un régimen de pluralismo ideológico, sin dejar de lado que basta con echar un vistazo a la historia de México (Guerra de Reforma/Guerra de los cristeros) para entender lo mucho que le ha costado al país alcanzarla. 

Falso que defender al Estado Laico se trate de una persecución a los creyentes o de una “inquisición ateísta”, precisamente se trata de lo contrario: no debería imponerse un credo a nadie ni nombrar a sus figuras como representativas de una colectividad plural;  en palabras de Salvador Valencia: “La laicidad no es una nueva cultura sino la coexistencia de todas las culturas”.  

Desgraciadamente, se ha vuelto común ver a representantes del Estado ignorar éstas obligaciones y mezclar asuntos políticos con religiosos, ya sea en “actos simbólicos” o en declaraciones, situación que bien podría indignar a los propios creyentes por el mancillamiento, quizá convenenciero, de sus figuras; recordar a Fox recibiendo un crucifijo al tomar posesión de la presidencia, besando la mano a Juan Pablo II o al ex–gobernador de Jalisco, Emilio González,  exclamando “Me vale madre” después de donar millones de dólares, públicos por cierto, a organizaciones relacionadas con la iglesia católica, por mencionar algunos ejemplos. 

El truco retórico (muy barato, por cierto) de indicar que “nos indignamos frente a las manifestaciones públicas de religión pero callamos frente al resto de las injusticias”, no es más que una aceptación tácita y sumamente cínica del incumplimiento de una obligación. En todo caso, lo único que logra este argumento es equiparar la falta con el resto de sus omisiones y atrocidades, justificando ambas con el “no pasa nada”, situación que no resulta extraña en un ambiente de impunidad reinante, ya que dónde la ley es retórica, en la “fiesta” de su ruptura ¿qué tanto es tantito más?;  Si la ley es vulnerada por una mano santa, el acto no pierde su ilegalidad, en todo caso, la mano pierde su santidad. 

Por ello y en atención a esa crítica artera e infundada a nuestro “silencio”, será necesario expresar: 

-A título personal no se pueden entregar las llaves de una ciudad, menos si se es alcalde de la misma, no intenten desvincularse de su incumplimiento con la trampa de cuestionar si el acto fue oficial o no. 

-No pretendan que creamos que ustedes ignoran que un país donde el 83.9% de la población profesa el catolicismo, manifestar cercanía con Jesucristo o rendirle tributo a éste, “purifica” la imagen propia y suaviza el juicio sobre sus acciones.

-Tampoco olvidemos los beneficios electorales que dichos actos populistas/ electoreros/ religiosos/ inconstitucionales pueden “acarrear” en el país de los “chapulines”, dónde las campañas nunca terminan: Si dios con ustedes, ¿quién contra ustedes en las elecciones y en la evaluación de sus gestiones?, mejor dejar en claro desde hoy que lo tienen de su lado. 

-Margarita, Cesar, Enrique, Rodolfo, Emilio, Vicente, pueden ser  creyentes de lo que quieran y de la manera que quieran dentro de su esfera personal pero no en representación del Estado ni con "simulaciones" de representarlo entregando reconocimientos "a título personal" en actos privados cuando dicha entrega corresponde a los ediles, puesto que "coincidentemente" ostentan. 

-Las reiteradas vulneraciones a la laicidad sólo muestran indiferencia frente al texto constitucional, mismas que deben y deberán ser señaladas.

-Aprovechamos para manifestarles que no nos callamos con el resto de sus fallas, todo lo contrario, también nos indigna y llena de rabia ver como en la ciudad y en el país continúan reinando la pobreza y el crimen, mismos que subsisten gracias a la corrupción e ineptitud de las autoridades pero sobre todo: a la impunidad. Si consideran que “no callarse” es levantarse en armas, algunos no compartimos esa postura pero, por si acaso, les recordamos el surgimiento de los grupos de auto defensa y las policías comunitarias a lo largo del país en los últimos meses.

-Atentar contra el Estado de Derecho no se justifica aludiendo a otros atentados, mucho menos en épocas dónde su ausencia es alarmante y causante de las injusticias y quejas diarias, mismas que ustedes ignoran y deciden llamar: silencio; si no estamos en un Estado de Derecho, ¿en dónde carajo estamos?

Adrián Ricardo Flores Lozano.
Fuentes: 

  • "Otros tres alcaldes también delegan a Jesucristo seguridad de sus municipios", Proceso: http://www.proceso.com.mx/?p=344491
  • VALENCIA CARMONA, Salvador, "El Estado Laico en México", México, UNAM. Instituto de Investigaciones Jurídicas, 2009, p. 516, Disponible en línea: Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM: http://www.bibliojuridica.org/libros/6/2834/21.pdf    
  • La oposición critica a Fox por llevar un crucifijio al jurar el cargo, El País: http://elpais.com/diario/2000/12/07/internacional/976143619_850215.html
  • Vicente Fox besa la mano a Juan Pablo II, La Nación: http://www.lanacion.com.ar/418564-el-beso-presidencial-que-desperto-controversias
  • Gobernador de Jalisco dona dinero a grupo ligado a la iglesia, Crónica: http://www.cronica.com.mx/notas/2008/358832.html
  • Margarita Arellanes entregando llaves de la ciudad haciendo referencia al silencio ciudadano:http://youtu.be/uOYbl8p9858?t=1m43s  
  • Afirma Margarita declarar a título personal, El Porvenir: http://www.elporvenir.com.mx/notas.asp?nota_id=676211 
  • Resultados del Censo realizado por el INEGI en 2010, Disponible en línea: Portal del INEGI http://www.inegi.org.mx/inegi/contenidos/espanol/prensa/comunicados/rdcpyv10.asp  
  • Grupos de autofedensa en México, El Universal: http://www.eluniversal.com.mx/graficos/graficosanimados13/EU-Radiografia-Autodefensa/mapa_mexico.html#
  • Aparece nuevo grupo de autodefensa en Michoacan, Proceso: http://www.proceso.com.mx/?p=343924  

viernes, 2 de noviembre de 2012

Adiós


Está empapada en sangre, cada vez hace menos ruido, el vacío le arrebató rincones y paisajes, el silencio entrega su cuerpo a manos nuevas; manos voraces que descarnan sin descanso.

Los gusanos llegaron temprano pero nadie los puede expulsar.

¿Quién va a exigir el respeto a los tiempos de la muerte si dicha exigencia
ha de traducirse en la propia muerte antes de tiempo?

Sus asesinos no esconden las manos, se las limpian los guardianes, ya no le temen a la luz, ese miedo que fue obstáculo se transformó en herramienta.

Se tragaron faros, grutas, barrios, plazas, calles, todo ante la vista de un cerro silencioso; cerro al que desafían y del que se burlan mientras someten a sus hijos; hijos que negamos el luto y nos arropamos en los brazos que crédulamente le fabricamos al tiempo; brazos en los que creemos porque no nos queda nada más, ojalá fuésemos más ingenuos

Escondidos, aprendimos a no escuchar, a no ver y principalmente a no hablar. No podemos abrazarla, mitigar su agonía ni cambiar su desenlace, preferimos no presenciar su martirio, nos resignamos a no compartir su destino; ya no esperamos a las respuestas porque hay más dolor en la espera inútil que en despedirse al vacío.

Dios, La Virgen, La parca, ¿de quién fue la decisión?, a estas alturas los difuntos no necesitan autor, arrebatar vidas dejó de ser una labor exclusiva y hoy cualquier mortal improvisa juicios finales.

No habrá funeral, no existen para este género todavía, nos iremos acostumbrando a hacer nuestra vida sobre un cadáver, rogando volvernos polvo con su polvo sin que intervenga la pólvora y esperando a que llegue la muerte a reclamar su lugar, a erradicar a sus usurpadores aunque nada nos pueda devolver.  


Adiós Monterrey.


Adrián Ricardo Flores Lozano.

miércoles, 6 de junio de 2012

Analfabetismo Jurídico.



"No me has pagado el dinero que te presté, te voy a meter a la cárcel".

"Lo que estamos firmando es sólo una servilleta, no tiene ninguna validez, quédese tranquilo".


¿Cuántos de nosotros sabemos que las afirmaciones anteriores carecen de validez?, ¿Cuántos conocemos principios fundamentales y tan indispensables para la vida diaria como el contenido en el artículo 17 constitucional que indica que "Nadie puede ser aprisionado por deudas de carácter puramente civil"?, ¿Cuántos sabemos lo que es una deuda de carácter puramente civil?, ¿Qué porcentaje de la población sabe que una hoja de papel opalina llena de complejos términos jurídicos posee exactamente la misma validez que una servilleta, sucia incluso, que establezca una obligación y el consentimiento de realizarla por parte de una persona?.

El conocimiento jurídico lo posee una minoría y honestamente yo no fui familiar con muchos de estos principios y conceptos hasta que inicié la carrera de derecho; la situación es más grave si consideramos que no son pocas las personas que teniendo acceso a la educación o incluso con estudios de posgrado, los desconocen por completo. Intentemos ahora imaginar la posición frente al derecho de la clase marginada, la que padece hambre y analfabetismo en general, consideremos finalmente que desgraciadamente esta clase representa un porcentaje importante de la población de nuestro país.

No resulta tan extraño entonces que en nuestro país el derecho se haya transformado en simple retórica sedante y que frente al contexto brevemente descrito en el párrafo precedente, esa minoría "privilegiada" con conocimientos jurídicos, cometa abusos e incluso utilice la ley como un instrumento de intimidación y manipulación; naturalmente, las trampas y los atropellos encuentran un terreno fértil en el oscurantismo legal.

Imaginemos que alguno de ustedes no conoce las reglas del fútbol y juega una "cascarita" conmigo, de pronto, yo tomo la pelota con la mano, le doy un puñetazo en la mandíbula, anoto un golazo de antología e inmediatamente digo con inmensa seguridad que "gol con la mano vale por 3 y finaliza el partido" y que además "el puñetazo en la mandíbula es permitido cuando es contra el portero", ahora supongamos que habíamos apostado dinero, seguramente yo terminaría con algunos billetes de más en mi cartera, la otra persona con un moretón en la cara y la sensación de que el fútbol es un juego espantoso pero que sin lugar a dudas yo soy todo un "Maradona" pues lo goleé 3 a 0, ¿Qué me va a reclamar si ni siquiera sabe qué hice mal?, ¿Con quién se va a quejar si ni siquiera sabe que existen los árbitros o qué son las tarjetas amarillas y rojas?

Ahora transportemos ese ejemplo a situaciones más serias y delicadas, aquellas que no son de "cascaritas" sino que involucran el patrimonio, la libertad o incluso la integridad física de las personas, las de prestamistas, contratos fraudulentos, policías abusivos, letras pequeñas, firmas bajo presión, cobro de cuotas carentes de todo fundamento legal, embargos sin la intervención de ninguna autoridad, o peor aún, encarcelamientos sin juicio previo, las de "Hágale cómo quiera", "Aquí yo soy la autoridá...'", "Esto es grave, joven (seño/señito),(mija/mijo),(jefe),(etc.)", "Si no me cumple llegaremos hasta las "últimas consecuencias", por mencionar algunas de las que lamentablemente acontecen todos los días en México.  

A lo anterior, agreguemos la vergonzosa cifra expuesta por el Presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de 98% de impunidad que padecemos en nuestro país, misma que termina de evidenciar que dónde la mayoría de la población no sabe de derecho, quiénes lo conocen y aplican, hacen lo que se les antoja con él; no queda duda de que nos están dando de puñetazos y vaciando la billetera con goles ilegítimos y "Hagámosle cómo queramos". 


La noción del derecho en México es empírica: solo lo conocemos cuando estamos frente a él, ya sea porque lo estudiamos como profesión, porque nos demandaron o requerimos demandar a alguien.


Si bien es cierto que aspirar a tener una población experta en temas jurídicos constituye un pensamiento utópico, creo firmemente que deberíamos considerar que para aproximarnos a una apropiada aplicación de la Ley y la Constitución, primero deberíamos saber que existen y tener una idea de qué son: ¿De qué nos sirve  memorizar en la escuela que el artículo 3 de la Constitución habla sobre la educación?, ¿Qué utilidad tiene saber que existen el Poder Legislativo, Ejecutivo y Judicial si ni siquiera sabemos qué son ni para qué sirven?, ¿No sería momento quizá de considerar que una materia de conocimiento jurídico básico en las escuelas sería mucho más útil para este país?, ¿Quizá urgente?

Sólo conociendo lo que nos arrebatan o niegan podríamos aspirar a reclamarlo, de lo contrario, la ilegalidad y la injusticia seguirán pavoneándose frente a nosotros sin que nos percatemos siquiera de ello.


Preguntas finales: 

Frente al analfabetismo jurídico y el 98% de impunidad, ¿Vale la pena establecer penas más severas?, ¿Abrir el debate sobre la pena de muerte y la cadena perpetua?, ¿Esperar a que espontáneamente los "jurisconsultos" den un giro hacia la ética y la honestidad?, ¿Tener confianza en que desaparecerá ese grupo de abogados asquerosos que buscan intimidar y sacar ventaja con palabras rebuscadas (muchas veces mal aplicadas) y "reglas" improvisadas?, ¿Creer que la población va a reclamar algo que ni siquiera sabe que merece?




Adrián Ricardo Flores Lozano